La transición energética necesita una generación que no espere su turno

Imagina por un momento qué significa hablar de energía cuando tienes toda una vida por delante. Para miles de jóvenes en América Latina y el Caribe, la energía no es solo una cuestión de matrices de generación o tecnologías en papel; es preguntarse quién tiene acceso a una educación de calidad, quién encuentra su primera gran oportunidad laboral, quién desarrolla nuevas habilidades y quién logra sentarse, por fin, en los espacios donde se toman las decisiones cruciales.  

Esta perspectiva marcó la mañana del 5 de octubre de 2026 en Santo Domingo, específicamente en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), durante el II Encuentro de Juventudes de América Latina y el Caribe en Energía, como antesala a la XI Semana de la Energía.

Impulsado por OLACDE junto con la UNPHU, CEUS Chile y Youth4Energy, el evento se propuso un objetivo claro: conectar las redes de talento joven y transformar esa energía en una capacidad real de incidencia.  

Las conversaciones pronto dejaron ver que la participación va mucho más allá de una simple capacitación. Los paneles de discusión liderados por jóvenes de la región abordaron temas tan diversos como el liderazgo comunitario, la flexibilidad de los sistemas eléctricos, el almacenamiento, las redes inteligentes, la reconversión laboral y las nuevas competencias.

Pero en el ambiente flotaba una preocupación transversal muy clara: cerrar la distancia entre el conocimiento adquirido en las aulas y la posibilidad real de aplicarlo en empresas, gobiernos, universidades y organizaciones sociales.

La transición necesita oportunidades concretas para trabajar, emprender y moldear políticas públicas, y no solo espacios limitados a escuchar o formarse.   Desde la perspectiva territorial, Paola Acevedo, de Sustenta Honduras, conectó la transición con una realidad que a menudo se ausenta del debate técnico: la ruralidad.

A través de su labor en comunidades remotas de Honduras, explicó cómo la falta de electricidad frena la educación de la infancia, y cómo soluciones solares logran transformar lo cotidiano —desde imprimir materiales de clase y estudiar tras el anochecer, hasta recibir atención médica. Su mensaje resonó con fuerza: la innovación energética debe nacer de las necesidades reales de los territorios, abriendo a su vez primeras oportunidades de formación, empleo y liderazgo para que más jóvenes —especialmente mujeres— se incorporen al sector y decidan sobre su propio futuro.  

En esa misma línea, Andrés Rebolledo, secretario ejecutivo de OLACDE, apuntó una verdad fundamental al señalar que la participación de la juventud no es una promesa de futuro: “No porque serán protagonistas en el futuro, sino porque también lo son hoy día”, destacando el rol activo que ya desempeñan desde la academia, la sociedad civil y el ámbito profesional.  

Desde Brasil, Ana Julia Carvalho, de ENETRIX, reforzó la idea al plantear un cambio de rol definitivo: “Para que salgamos solamente de la posición de consultar la información y pasemos a tomar las decisiones, es importante que participemos del desarrollo de las soluciones”. La juventud no solo quiere debatir; quiere diseñar las herramientas y los proyectos que transformen el sector.  

De este encuentro ha germinado también una ruta institucional. Tomando como base lo discutido en la primera edición en Santiago de Chile, OLACDE propuso a los ministros de los países miembros la creación de un consejo de jóvenes que otorgue continuidad formal a este diálogo.   Queda claro que el porvenir energético de nuestra región dependerá de nuevas redes, tecnologías e inversiones, pero sobre todo, de quiénes tengan hoy la oportunidad de imaginar, diseñar y gobernar esos cambios.

Incorporar a las juventudes no es una concesión generacional ni una promesa postergada para mañana: es la condición indispensable para que la transición sea verdaderamente justa, cercana a los territorios y capaz de convertir la innovación en desarrollo compartido.

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La transición energética necesita una generación que no espere su turno

Resumen del boletín

La transición energética necesita una generación que no espere su turno

Conocimiento y capacitación

Fomentamos programas formativos técnicos avanzados que facilitan el intercambio de experiencias, así como el desarrollo de capacidades humanas e institucionales necesarias para respaldar las transformaciones energéticas en nuestra región.

Nuestra oferta académica incluye programas ejecutivos, diplomados, maestrías e iniciativas innovadoras centradas en temas como transición energética, energías convencionales, energías renovables, electromovilidad e integración regional.

OLACDE crea una red regional enfocada en el conocimiento energético que conecta a gobiernos, jóvenes profesionales, académicos y expertos del sector para impulsar soluciones colaborativas mediante la cooperación técnica y la formación de talento para enfrentar los desafíos energéticos y climáticos futuros.

Cooperación técnica y financiamiento

Fortalecemos los vínculos de cooperación Sur-Sur y triangular como impulsores para acelerar las transiciones energéticas en América Latina y el Caribe. OLACDE integra esfuerzos entre gobiernos, organismos multilaterales, instituciones académicas y el sector privado para movilizar financiamiento, capacidades técnicas y soluciones innovadoras adaptadas a nuestra realidad regional.

Promovemos iniciativas estratégicas dirigidas a orientar recursos hacia proyectos enfocados en descarbonización, energías convencionales, energías renovables y justicia energética, con el objetivo de establecer una arquitectura de cooperación más eficiente, inclusiva y sostenible a nivel regional.

Comunidad energética regional

Establecemos una comunidad energética regional con proyección global que busca situar a América Latina y el Caribe como un actor relevante dentro del contexto internacional. OLACDE refuerza su representación ante los principales foros multilaterales relacionados con energía, comercio y clima al fomentar alianzas estratégicas e impulsar la colaboración internacional. 

A través de eventos como la Semana de la Energía, junto con nuevos espacios para el diálogo internacional, promovemos una voz colectiva que permita atraer inversiones financieras, así como nuevas oportunidades para un desarrollo sostenible dentro de nuestra región.

Transición energética y proyectos estratégicos

Impulsamos una transición energética sustentada por principios de sostenibilidad, seguridad energética e inclusión social. OLACDE apoya a los países en la adopción de nuevas tecnologías relacionadas con eficiencia energética, almacenamiento de energía, hidrógeno verde, electromovilidad y digitalización de redes para acelerar el proceso de descarbonización del sector.

Nuestro enfoque también incluye promover proyectos estratégicos que fortalezcan la resiliencia energética a nivel regional, lo que contribuye a reducir emisiones mientras se consolida una infraestructura energética más limpia y competitiva. Iniciativas tales como OEMLAC posicionan a nuestra región como un referente destacado en innovación climática y transición energética sostenible.

Información y datos energéticos

Desarrollamos plataformas regionales dedicadas a la información sobre energía, análisis técnico y sistemas de datos estratégicos que refuerzan la toma de decisiones tanto públicas como privadas en el sector. OLACDE promueve la transformación digital del sector mediante el uso de inteligencia artificial, georreferenciación y herramientas avanzadas para el análisis energético regional.

 

La integración de sistemas como SieLAC, junto con nuevas plataformas regionales, permite consolidar información técnica confiable y actualizada, facilitando una planificación energética moderna, interoperable y basada en evidencia.

Integración energética regional

Fomentamos la cooperación en el ámbito energético regional, centrada en la colaboración, el desarrollo de infraestructuras y la armonización regulatoria, con el objetivo de reforzar la seguridad energética en América Latina y el Caribe. OLACDE coordina proyectos relacionados con la interconexión eléctrica, la integración del gas y la planificación energética regional, buscando crear alianzas eficientes y sostenibles. 

 

Mediante la cooperación con los gobiernos de nuestros 27 países miembros, bloques regionales, instituciones multilaterales y actores tanto públicos como privados, impulsamos iniciativas estratégicas que promueven la armonización normativa y nuevos mecanismos de intercambio energético, con el fin de potenciar las capacidades nacionales y acelerar una transición energética integrada a nivel regional.