La XI Semana de la Energía abordó uno de los principales desafíos de la política energética regional: cómo proteger a los sectores vulnerables sin comprometer la sostenibilidad fiscal, las señales de inversión y la eficiencia de los sistemas. El panel coincidió en la necesidad de reducir subsidios generalizados, mejorar la focalización y hacer visibles todos los costos que hoy permanecen ocultos dentro del sector.
Santo Domingo, octubre de 2026. La sesión “Subsidios Energéticos en América Latina y el Caribe: sostenibilidad fiscal, equidad social y transición energética” reunió a especialistas del Banco Mundial, BID, Ministerio de Economía de Argentina y Fundación Ivy / Inter-American Dialogue para analizar el diseño, la gestión y los efectos de los subsidios sobre las finanzas públicas, la inversión y la transición energética.
Esteban Kiper, consultor de OLACDE y moderador del panel, planteó la tensión central: los subsidios son una herramienta para ampliar el acceso y reducir la pobreza energética, pero también compiten por recursos con las inversiones que requieren la infraestructura, la resiliencia y la transición.
Desde el Banco Mundial, la especialista en Energía Lucía Spinelli destacó que no existe una única fórmula y que cualquier reforma debe combinar protección a los sectores vulnerables, sostenibilidad fiscal y viabilidad del propio sistema energético. “Hace falta coordinación, hace falta diálogo y hace falta gobernanza”, resumió.
Augusto Bonzi, especialista en Energía del BID, señaló que una política eficaz requiere objetivos y beneficiarios claramente definidos, integración de registros sociales y energéticos, transparencia sobre el costo fiscal y mecanismos de revisión periódica.
Antonio Milanese, subsecretario de Eficiencia e Información Energética del Ministerio de Economía de Argentina, puso el foco en la regresividad de los subsidios generalizados y destacó la importancia de avanzar gradualmente hacia una mayor focalización.
Por su parte, Alfonso Blanco, director de Operaciones de Fundación Ivy y director del Programa de Energía y Clima del Inter-American Dialogue, advirtió que una parte importante del costo de los subsidios permanece fuera de las transferencias presupuestarias visibles, a través de combustibles por debajo de costo, déficits tarifarios o inversiones postergadas. Estas distorsiones, señaló, también afectan la eficiencia energética y las decisiones de inversión.
El panel coincidió en que proteger mejor no significa subsidiar más, sino identificar con mayor precisión a quién se busca asistir, transparentar los costos y reducir distorsiones. Al cerrar, Kiper sostuvo que reglas simples y señales de precios más cercanas a los costos reales permiten construir una base más sólida para las políticas de acceso, eficiencia y transición energética.