América Latina y el Caribe gana peso estratégico en la nueva geopolítica energética

La XI Semana de la Energía reunió a referentes del BID, Banco Mundial, Agencia Internacional de Energía y Fundación Ivy para analizar cómo las tensiones geopolíticas, la competencia tecnológica y la reconfiguración de las cadenas de suministro están modificando el escenario energético mundial. La región aparece con nuevas oportunidades por su dotación de recursos, pero también con el desafío de convertir esa ventaja en inversión, mayor valor agregado y capacidad de decisión.

Santo Domingo, octubre de 2026. Moderada por Guido Maiulini, jefe de Asesoría Estratégica de OLACDE, la sesión magistral “América Latina y el Caribe en la Nueva Geopolítica Mundial” puso el foco en cómo los cambios globales están alterando las prioridades de inversión, la seguridad de suministro y las estrategias industriales, y qué margen tiene la región para fortalecer su posición.

Guillermo Koutoudjian, consultor experto de Fundación Ivy, sostuvo que el sistema internacional avanza hacia una competencia estratégica marcada por Estados Unidos y China, en la que la energía, las tecnologías y los minerales críticos ocupan un lugar creciente. En ese contexto, destacó que América Latina gana relevancia por sus recursos, ubicación y condición de zona de paz, aunque advirtió sobre el riesgo de repetir un modelo centrado en la exportación primaria.

Desde el Banco Mundial, Gabriela Elizondo Azuela, gerente de la Práctica de Energía para América Latina y el Caribe, señaló que la nueva geopolítica coincide con el regreso de las políticas industriales y una mayor búsqueda de soberanía energética. Remarcó que la región necesita instituciones robustas y mejores capacidades para negociar alianzas estratégicas y atraer capital. “Juntos en Latinoamérica vamos a ser más fuertes”, afirmó.

Marcelino Madrigal, jefe de la División de Energía del BID, planteó que la región debe profundizar la electrificación, mejorar la eficiencia y el almacenamiento y avanzar en cadenas de valor asociadas a sus recursos estratégicos. “El recurso lo tenemos; las instituciones y las reglas dependen prácticamente de nosotros”, resumió.

Por su parte, Alejandra Bernal-Guzmán, Clean Energy Transition Programme Officer para América Latina de la Agencia Internacional de Energía, destacó que la diversificación de fuentes, las renovables y una mayor preparación frente a interrupciones de suministro serán determinantes para la seguridad energética. También señaló que América Latina puede consolidarse como proveedor confiable de hidrocarburos, minerales críticos y productos de bajas emisiones si logra avanzar hacia actividades de procesamiento y manufactura

Al cerrar la sesión, Maiulini llamó a combinar pragmatismo con una mayor ambición regional. Señaló que el sector energético puede ser habilitante de una economía más competitiva, con más empleo de calidad y mayor integración social, siempre que la región aproveche mejor sus recursos y fortalezca sus capacidades.

Destacó además que la condición de América Latina y el Caribe como zona de paz constituye una ventaja estratégica que puede potenciarse con una mayor integración energética. Profundizar esa integración desde México hasta Tierra del Fuego permitiría aprovechar complementariedades, construir sistemas más seguros, reducir costos y emisiones y ampliar las oportunidades de desarrollo para la región.

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América Latina y el Caribe gana peso estratégico en la nueva geopolítica energética

Resumen del boletín

La XI Semana de la Energía reunió a referentes del BID, Banco Mundial, Agencia Internacional de Energía y Fundación Ivy para analizar cómo las tensiones geopolíticas, la competencia tecnológica y la reconfiguración de las cadenas de suministro están modificando el escenario energético mundial. La región aparece con nuevas oportunidades por su dotación de recursos, pero también con el desafío de convertir esa ventaja en inversión, mayor valor agregado y capacidad de decisión.

Conocimiento y capacitación

Fomentamos programas formativos técnicos avanzados que facilitan el intercambio de experiencias, así como el desarrollo de capacidades humanas e institucionales necesarias para respaldar las transformaciones energéticas en nuestra región.

Nuestra oferta académica incluye programas ejecutivos, diplomados, maestrías e iniciativas innovadoras centradas en temas como transición energética, energías convencionales, energías renovables, electromovilidad e integración regional.

OLACDE crea una red regional enfocada en el conocimiento energético que conecta a gobiernos, jóvenes profesionales, académicos y expertos del sector para impulsar soluciones colaborativas mediante la cooperación técnica y la formación de talento para enfrentar los desafíos energéticos y climáticos futuros.

Cooperación técnica y financiamiento

Fortalecemos los vínculos de cooperación Sur-Sur y triangular como impulsores para acelerar las transiciones energéticas en América Latina y el Caribe. OLACDE integra esfuerzos entre gobiernos, organismos multilaterales, instituciones académicas y el sector privado para movilizar financiamiento, capacidades técnicas y soluciones innovadoras adaptadas a nuestra realidad regional.

Promovemos iniciativas estratégicas dirigidas a orientar recursos hacia proyectos enfocados en descarbonización, energías convencionales, energías renovables y justicia energética, con el objetivo de establecer una arquitectura de cooperación más eficiente, inclusiva y sostenible a nivel regional.

Comunidad energética regional

Establecemos una comunidad energética regional con proyección global que busca situar a América Latina y el Caribe como un actor relevante dentro del contexto internacional. OLACDE refuerza su representación ante los principales foros multilaterales relacionados con energía, comercio y clima al fomentar alianzas estratégicas e impulsar la colaboración internacional. 

A través de eventos como la Semana de la Energía, junto con nuevos espacios para el diálogo internacional, promovemos una voz colectiva que permita atraer inversiones financieras, así como nuevas oportunidades para un desarrollo sostenible dentro de nuestra región.

Transición energética y proyectos estratégicos

Impulsamos una transición energética sustentada por principios de sostenibilidad, seguridad energética e inclusión social. OLACDE apoya a los países en la adopción de nuevas tecnologías relacionadas con eficiencia energética, almacenamiento de energía, hidrógeno verde, electromovilidad y digitalización de redes para acelerar el proceso de descarbonización del sector.

Nuestro enfoque también incluye promover proyectos estratégicos que fortalezcan la resiliencia energética a nivel regional, lo que contribuye a reducir emisiones mientras se consolida una infraestructura energética más limpia y competitiva. Iniciativas tales como OEMLAC posicionan a nuestra región como un referente destacado en innovación climática y transición energética sostenible.

Información y datos energéticos

Desarrollamos plataformas regionales dedicadas a la información sobre energía, análisis técnico y sistemas de datos estratégicos que refuerzan la toma de decisiones tanto públicas como privadas en el sector. OLACDE promueve la transformación digital del sector mediante el uso de inteligencia artificial, georreferenciación y herramientas avanzadas para el análisis energético regional.

 

La integración de sistemas como SieLAC, junto con nuevas plataformas regionales, permite consolidar información técnica confiable y actualizada, facilitando una planificación energética moderna, interoperable y basada en evidencia.

Integración energética regional

Fomentamos la cooperación en el ámbito energético regional, centrada en la colaboración, el desarrollo de infraestructuras y la armonización regulatoria, con el objetivo de reforzar la seguridad energética en América Latina y el Caribe. OLACDE coordina proyectos relacionados con la interconexión eléctrica, la integración del gas y la planificación energética regional, buscando crear alianzas eficientes y sostenibles. 

 

Mediante la cooperación con los gobiernos de nuestros 27 países miembros, bloques regionales, instituciones multilaterales y actores tanto públicos como privados, impulsamos iniciativas estratégicas que promueven la armonización normativa y nuevos mecanismos de intercambio energético, con el fin de potenciar las capacidades nacionales y acelerar una transición energética integrada a nivel regional.