El almacenamiento de energía está entrando en una nueva etapa. La rápida expansión de los sistemas de almacenamiento mediante baterías (BESS) comienza a mostrar que, cuando alcanzan suficiente escala, no solo aportan flexibilidad a los sistemas eléctricos, sino que también pueden modificar su operación, los perfiles horarios de precios y las propias condiciones económicas que determinan el valor del almacenamiento. Esta Nota Técnica analiza esa transformación y sus implicaciones para América Latina y el Caribe, en un momento en que la incorporación de BESS comienza a acelerarse en la región.
A agosto de 2026, los países miembros de OLACDE cuentan con 3,4 GW de BESS en operación, más del doble de lo registrado en 2025, con una expansión muy concentrada en Chile, que ya supera los 2,3 GW y se ha convertido en el primer mercado donde el almacenamiento adquiere escala sistémica. Otros países muestran señales claras de crecimiento mediante distintos modelos: México ha incorporado requerimientos de almacenamiento asociados a la nueva generación renovable , Brasil avanza en regulación y subastas específicas, Honduras lo utiliza para fortalecer la red, Argentina lo integra mediante mecanismos competitivos y Jamaica lo combina con nueva generación renovable en sistemas insulares.
A medida que BESS adquiere escala, comienza a transformar la operación del sistema, desplazando energía entre horas, modificando la demanda neta y alterando el despacho. En mercados con alta penetración solar, el almacenamiento pasa de responder a los precios a participar en su formación: la carga durante las horas de abundancia introduce nueva demanda y puede elevar los precios más bajos, mientras que la descarga durante las horas de mayor demanda neta incorpora oferta y puede moderar los precios más altos. Esto cambia el perfil horario de precios y, con ello, ocasiona una transformación de las propias fuentes de valor del almacenamiento, que pasa a requerir una estructura más dinámica de ingresos basada en servicios complementarios y otras necesidades del sistema.
La expansión de BESS también plantea desafíos para la planificación, regulación y diseño de mercados, que deben adaptarse para reconocer y remunerar adecuadamente los servicios de flexibilidad, definir reglas de conexión y operación, y crear mecanismos que permitan inversiones financiables. La región enfrenta decisiones clave: identificar qué necesidades de flexibilidad existen, qué servicios se requieren, dónde y durante cuánto tiempo, y qué tecnologías pueden atenderlos de manera eficiente.
En conjunto, la evidencia muestra que ALC se encuentra en una transición desde la incorporación de baterías como proyectos aislados hacia una incorporación creciente del almacenamiento. El desafío para esta nueva etapa consiste en identificar y gestionar la flexibilidad que requerirán sistemas eléctricos cada vez más renovables, y en crear las condiciones regulatorias y de mercado para que las soluciones capaces de proporcionarla puedan desarrollarse de manera eficiente y sostenible.