La electromovilidad avanza en América Latina y el Caribe

Hay una coreografía urbana que se repite cada madrugada en América Latina y el Caribe: el zumbido sordo y metálico de millones de motores arrancando en simultáneo para gestionar el tráfico, las distancias y el tiempo. Por años, esa banda sonora ha estado sostenida por infraestructura tradicional de hidrocarburos sobre la cual descansa gran parte de la seguridad energética regional. Sin embargo, en el silencio de las cocheras y en la progresiva reconversión de nuestras avenidas, una corriente complementaria de eficiencia ha comenzado a redibujar el mapa.

La región ya no coquetea con la promesa teórica de la electromovilidad; la ha materializado en las cifras. De acuerdo con el reciente Monitor de Movilidad Eléctrica de la OLACDE, el parque vehicular liviano electrificado —que engloba a híbridos enchufables y vehículos 100% eléctricos (BEV)— rebasó oficialmente el millón de unidades (1.016.034 de vehículos eléctricos con corte junio de 2026) tras incorporar casi 286,000 vehículos nuevos en el primer semestre de este año.

Para los ingenieros de redes, planificadores urbanos y diseñadores de políticas, se trata de un desafío urgente que dejó atrás los ejercicios de pizarrón. Lo fascinante y técnicamente complejo de este crecimiento es su profunda heterogeneidad. Mientras Brasil consolida un parque liviano que supera los 581,000 vehículos y Chile se erige como el faro del transporte público con 5,059 buses eléctricos, los desafíos estructurales varían en cada frontera.

Detrás de cada conector hay una ecuación económica objetiva: el parque en circulación inyecta un ahorro conjunto de 1,519 millones de dólares anuales (unos 4 millones diarios). A escala individual, un autobús eléctrico ahorra cerca de 26,210 dólares al año, frente a los 2,240 dólares de un vehículo liviano BEV.

El desafío sigue siendo el desarrollo de un sistema de movilidad eléctrica que incluya también una adecuada infraestructura de carga. Mientras Chile registra una densidad de casi 13 estaciones públicas de carga por cada 100 vehículos electrificados, gran parte de la región experimenta rezagos con menos de dos estaciones por cada 100 vehículos.

Las respuestas exigen cruzar datos, alinear la regulación eléctrica con la planeación de transporte y entender la electromovilidad como una política también de seguridad energética.

Por eso la cita es imperativa. Este 26 de noviembre de 2026, la sede de la OLACDE en Quito (Ecuador) abrirá sus puertas para celebrar la I Cumbre Regional de Movilidad Sostenible, un espacio técnico indispensable para convertir las brechas actuales en la hoja de ruta del futuro regional.

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La electromovilidad avanza en América Latina y el Caribe

Resumen del boletín

La electromovilidad avanza en América Latina y el Caribe

Conocimiento y capacitación

Fomentamos programas formativos técnicos avanzados que facilitan el intercambio de experiencias, así como el desarrollo de capacidades humanas e institucionales necesarias para respaldar las transformaciones energéticas en nuestra región.

Nuestra oferta académica incluye programas ejecutivos, diplomados, maestrías e iniciativas innovadoras centradas en temas como transición energética, energías convencionales, energías renovables, electromovilidad e integración regional.

OLACDE crea una red regional enfocada en el conocimiento energético que conecta a gobiernos, jóvenes profesionales, académicos y expertos del sector para impulsar soluciones colaborativas mediante la cooperación técnica y la formación de talento para enfrentar los desafíos energéticos y climáticos futuros.

Cooperación técnica y financiamiento

Fortalecemos los vínculos de cooperación Sur-Sur y triangular como impulsores para acelerar las transiciones energéticas en América Latina y el Caribe. OLACDE integra esfuerzos entre gobiernos, organismos multilaterales, instituciones académicas y el sector privado para movilizar financiamiento, capacidades técnicas y soluciones innovadoras adaptadas a nuestra realidad regional.

Promovemos iniciativas estratégicas dirigidas a orientar recursos hacia proyectos enfocados en descarbonización, energías convencionales, energías renovables y justicia energética, con el objetivo de establecer una arquitectura de cooperación más eficiente, inclusiva y sostenible a nivel regional.

Comunidad energética regional

Establecemos una comunidad energética regional con proyección global que busca situar a América Latina y el Caribe como un actor relevante dentro del contexto internacional. OLACDE refuerza su representación ante los principales foros multilaterales relacionados con energía, comercio y clima al fomentar alianzas estratégicas e impulsar la colaboración internacional. 

A través de eventos como la Semana de la Energía, junto con nuevos espacios para el diálogo internacional, promovemos una voz colectiva que permita atraer inversiones financieras, así como nuevas oportunidades para un desarrollo sostenible dentro de nuestra región.

Transición energética y proyectos estratégicos

Impulsamos una transición energética sustentada por principios de sostenibilidad, seguridad energética e inclusión social. OLACDE apoya a los países en la adopción de nuevas tecnologías relacionadas con eficiencia energética, almacenamiento de energía, hidrógeno verde, electromovilidad y digitalización de redes para acelerar el proceso de descarbonización del sector.

Nuestro enfoque también incluye promover proyectos estratégicos que fortalezcan la resiliencia energética a nivel regional, lo que contribuye a reducir emisiones mientras se consolida una infraestructura energética más limpia y competitiva. Iniciativas tales como OEMLAC posicionan a nuestra región como un referente destacado en innovación climática y transición energética sostenible.

Información y datos energéticos

Desarrollamos plataformas regionales dedicadas a la información sobre energía, análisis técnico y sistemas de datos estratégicos que refuerzan la toma de decisiones tanto públicas como privadas en el sector. OLACDE promueve la transformación digital del sector mediante el uso de inteligencia artificial, georreferenciación y herramientas avanzadas para el análisis energético regional.

 

La integración de sistemas como SieLAC, junto con nuevas plataformas regionales, permite consolidar información técnica confiable y actualizada, facilitando una planificación energética moderna, interoperable y basada en evidencia.

Integración energética regional

Fomentamos la cooperación en el ámbito energético regional, centrada en la colaboración, el desarrollo de infraestructuras y la armonización regulatoria, con el objetivo de reforzar la seguridad energética en América Latina y el Caribe. OLACDE coordina proyectos relacionados con la interconexión eléctrica, la integración del gas y la planificación energética regional, buscando crear alianzas eficientes y sostenibles. 

 

Mediante la cooperación con los gobiernos de nuestros 27 países miembros, bloques regionales, instituciones multilaterales y actores tanto públicos como privados, impulsamos iniciativas estratégicas que promueven la armonización normativa y nuevos mecanismos de intercambio energético, con el fin de potenciar las capacidades nacionales y acelerar una transición energética integrada a nivel regional.