Antes del amanecer, en las faldas de los Andes ecuatorianos, una mujer camina entre la neblina para recolectar la leña que encenderá el fogón de su hogar. A miles de kilómetros, en un centro de control en el sur de Brasil, un equipo técnico monitorea en tiempo real cómo un algoritmo de inteligencia artificial optimiza el flujo de un parque eólico. Dos escenas distintas, dos realidades distantes, pero unidas por el mismo hilo invisible: la energía.
Durante décadas nos han dicho que América Latina y el Caribe es una región de «enorme potencial energético». Sin embargo, el potencial que no se transforma en infraestructura, empleo y bienestar, es solo un adjetivo bonito. El verdadero desafío no es saber de dónde vendrá la electricidad del mañana, sino qué tipo de sociedad seremos capaces de construir con ella.
El mapa energético mundial ya no se dibuja solo con metas climáticas. Hoy la energía define la competitividad de las empresas, la seguridad de las naciones, la resiliencia de las ciudades y la atracción de inversiones. Enfrentar este cambio exige dejar atrás las respuestas aisladas.
Frente a esa brecha, República Dominicana abre sus puertas para acoger la XI Semana de la Energía de OLACDE, coorganizada con el Ministerio de Energía y Minas. Llevar esta conversación a Santo Domingo nos permite mirar el futuro energético regional desde el corazón mismo del Caribe, reconociendo el peso específico de sus desafíos y oportunidades. El objetivo no es acumular discursos, sino sentar en una misma mesa a las autoridades, empresas e instituciones que toman las decisiones clave del sector.
Esa transformación exige, en primer lugar, romper el diseño de escritorio. El cambio energético no puede pensarse para las nuevas generaciones sin construirse con ellas; por eso, el evento académico Conectando mentes, energizando el futuro y el II Encuentro de Juventudes conectarán la investigación universitaria con las decisiones de alto nivel.
Ese propósito tiene su núcleo político y técnico en la LVI Reunión de Ministros de OLACDE, el espacio donde converge la máxima autoridad del sector para abordar una verdad incómoda: la integración regional no se construye solo con cables o gasoductos, sino con la voluntad técnica y política de 27 Países Miembros, reglas claras y criterios unificados capaces de transformar los discursos nacionales en financiamiento e infraestructura compartida.
Pero los gobiernos no caminan solos. En un espacio estratégico de alto nivel, el IV Diálogo Público-Privado del Consejo Empresarial de OLACDE propiciará el encuentro directo entre la certidumbre regulatoria y el financiamiento necesario para transformar las ambiciosas metas de almacenamiento, redes inteligentes e hidrocarburos en proyectos reales y ejecutables. A su vez, los Premios OLACDE a la Excelencia Energética 2026 recordarán que la transición no es una promesa abstracta del mañana, sino una serie de soluciones concretas que ya están cambiando vidas en el territorio.
Desde la optimización de redes hasta el desarrollo comunitario, el Caribe concentrará la decisión política, la precisión técnica y la certeza financiera. El desafío de América Latina y el Caribe ya no es declarar su potencial, sino conectarlo con la realidad de nuestra gente. Ese es el compromiso de esta Semana de la Energía.